Cientos de personas hicieron vibrar este icónico sector de la comuna, en una jornada que reunió a grandes figuras de la música nacional, artistas locales y distintas generaciones en torno a una celebración abierta y gratuita.
Hay momentos en que simplemente hace falta música. Salir de la casa, encontrarse con amigos e incluso desconocidos para cantar y bailar una canción que amamos o descubrir un artista nuevo. Eso fue lo que ocurrió este domingo 4 de octubre en el Barrio Inglés de Coquimbo, donde cientos de personas llegaron para celebrar el Día de la Música Chilena -fecha en que se conmemora el natalicio de Violeta Parra- en una jornada organizada por la Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales (SCD).
Desde temprano, familias, jóvenes y niños fueron ocupando las calles de este tradicional barrio porteño para disfrutar de una programación que reunió a Christell, Sexto Sol, Alanys Lagos, Claudio Narea, Anita Tijoux, Sol y Lluvia y Niños del Cerro, entre otros exponentes y que además permitió homenajear al destacado baterista coquimbano Rodrigo Iter.

La diversidad de públicos también fue parte del espectáculo. Primeras filas se llenaron de niñas y adolescentes con sombreros de vaquera y glitter, que cantaron y bailaron las melodías rancheras de Alanys, pese a que este lunes, a primera hora de la mañana, deben retornar a clases. Con Niños del Cerro, en tanto, fueron los más jóvenes quienes se acercaron a escuchar una de las propuestas más representativas de la escena indie chilena.
Y cuando llegó el turno de Claudio Narea, el Barrio Inglés se transformó en una verdadera reunión de generaciones. Padres, hijos y jóvenes corearon canciones de Los Prisioneros, demostrando que algunas melodías logran atravesar décadas y seguir encontrando nuevos públicos.
La jornada también tuvo un significado especial para el municipio de Coquimbo, que durante la administración del alcalde Ali Manouchehri ha impulsado la recuperación y reactivación del Barrio Inglés, buscando devolverle protagonismo como espacio cultural, turístico y de encuentro para la comunidad. “Estamos muy contentos, felices por seguir recuperando este espacio tan querido por los coquimbanos y coquimbanas como es el Barrio Inglés. Verlo con familias repletando sus calles, sus avenidas, para nosotros siempre va a ser de mucha felicidad”, señaló el alcalde.
Manouchehri destacó además la importancia de generar acceso gratuito a la cultura y de sumar aliados como la SCD para llevar espectáculos de calidad a los barrios. “No podemos hoy día acceder a la música solamente por lo que tenemos en nuestra billetera, tenemos que hacer de la música un acceso universal y eso es lo que vamos a defender permanentemente desde el municipio de Coquimbo”, afirmó.

Para los artistas, el escenario también tuvo un significado especial. Alanys Lagos agradeció el cariño del público y destacó que “la energía de Coquimbo y alrededores es una energía única. Yo creo que a todos los artistas les da gusto venir, porque nos reciben de una muy bonita manera”.
Mientras que Anita Tijoux agradeció el cariño y conexión inmediata que se produce con el público coquimbano, valorando también que el Barrio Inglés vuelva a convertirse en un espacio activo para la comunidad. “Es super importante estar en el Barrio Inglés, porque es un espacio que están recuperando, es un espacio icónico”, señaló la artista, quien además recordó sus vínculos familiares con Coquimbo y expresó su deseo de que “la música ocupara cada espacio acá, cada esquina. La música es una herramienta muy bella”.

El líder y uno de los fundadores de Sol y Lluvia, Amaro Labra, agradeció el cariño de una ciudad como Coquimbo, con un público que armó una verdadera fiesta con cada una de sus canciones. “En realidad, no tengo muchas palabras para describir lo que sucede aquí, pero la respuesta de las personas, la fiesta que se armó, la variedad de música que hay, lo único que puedo hacer es celebrar este momento, que haya sido una convocatoria libre de pago, lo que es bien difícil hoy día. Así que tengo que agradecer a todas las inteligencias que se reunieron para poder llegar a este momento aquí en Coquimbo”.
Labra agregó que existe mucha necesidad de las personas de expresarse y “nosotros somos medios para que la gente diga lo que tiene que decir. Hoy hemos escuchado música muy buena, muy variada. Y vemos que la diversidad es realmente revolucionaria y eso es suficiente para nosotros”, añadió Labra.
Claudio Narea, por su parte, recordó que hace un par de años ya había tocado en Coquimbo en un Día de la Música, por lo que se mostró emocionado de retornar a la comuna celebrando también a Violeta Parra.
El exguitarrista de Los Prisioneros agradeció especialmente la presencia de público joven que coreó cada una de sus canciones y lo esperó a su salida para pedir autógrafos o una fotografía. “La gente más joven, los niños, los jóvenes están tomándose los conciertos ahora y eso es muy enriquecedor. Dan más ganas de seguir tocando. Qué bonito, porque en el fondo, de alguna forma, estamos ya en la historia de la música. Hace 40 años éramos populares y ser reconocidos 40 años después es algo que ni siquiera me había planteado, o sea, es como un regalo”, comentó Narea

Entre el público, Emilia Cortés, de La Serena, llegó especialmente para ver a Anita Tijoux, “porque mi mamá me dedica sus canciones. Me gusta mucho”, contó, valorando además que la jornada permitiera conmemorar el nacimiento de Violeta Parra y su influencia en la música chilena.
Claudia Rodríguez, de Coquimbo, llegó con amigas, hijos y otros familiares a disfrutar de la jornada musical y destacó que el Barrio Inglés vuelva a ser el epicentro de la cultura en la comuna con este tipo de eventos.
“Muy agradecida del municipio, del alcalde que está repuntando de nuevo a la ciudad con todas las actividades que hacen y qué mejor que celebrar el Día de la Música acá en el Puerto bohemio de Coquimbo. Es muy importante el seguir respetando nuestra identidad cultural. Una sociedad que no respeta a su artista, que no respeta su folclore, su cultura, nunca va a poder salir adelante”, agregó Rodríguez.
Así, durante más de siete horas de música de todos los estilos, el Barrio Inglés fue escenario de una celebración que cruzó generaciones, demostrando que el poder del arte y de la música sacude el alma y nos hace sentir que, mientras suena una canción, todos nos unimos, sentimos que nada es imposible y que se renueva la esperanza.